PARÁFRASIS, TRANSCRIPCIONES Y REMINISCENCIAS
Diferencia entre paráfrasis, transcripción y reminiscencias
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Aparte de sus muchos estudios y piezas originales, Liszt escribió muchas obras para teclado basadas en otros compositores que constituyen más de la mitad de su catálogo. Estas obras se pue-den clasificar en dos categorías: paráfrasis y transcripciones. Estos términos fueron acuñados por el propio Liszt (junto con el término "reminiscencias", que también sería del propio Liszt según la biografía de Lina Ramann) y sus significados son distintos.

Al valerse de los subtítulos "transcripción", "paráfrasis" o "reminiscencias", Liszt no se limita a un único modelo de construcción musical sino que ofrece una gran variedad de tratamiento que a veces puede ser difícil de determinar con precisión. Al no contar con un modelo preestablecido, el compositor se siente libre para dejarse guiar por su propia fantasía, por lo que está legitimado para variar el material musical que toma prestado de los otros compositores.

En una paráfrasis el compositor es libre de variar el original y tejer su propia fantasía alrededor. Es más libre en su naturaleza que la transcripción y habitualmente se centra en un aria de ópera o una escena concreta.

Se pretende recrear la intensidad dramática de la escena lírica mediante el tratamiento virtuosístico del piano: ornamentaciones pirotécnicas y un lenguaje armónico a menudo más avanzado que el original.

Por tanto, los pasajes virtuosísticos típicos de la escritura pianística se intercalan entre las frases de las obras, que a menudo contienen una introducción y una coda.

El objetivo de la paráfrasis es la metamorfosis, puede concentrarse exclusivamente en un tema, elaborándolo con una ornamentación cada vez más compleja. Las paráfrasis de Verdi, Meyerbeer y Mozart realizadas por Liszt nos ofrecen buenos ejemplos de este proceso.

El término fantasía es menos utilizado por Liszt para designar obras de este tipo ya que la fantasía podría considerarse un género en sí mismo. Liszt empleó el título fantasía en contadas ocasiones para sus obras sobre ópera (sí lo empleó en su “Fantasía sobre motivos de La Sonnambula” S.393). Sí lo usarán otros célebres pianistas como Czerny y Thalberg con mayor frecuencia. En este sentido la fantasía se encuentra más cerca de las reminiscencias que de la paráfrasis.

Según Charles Suttoni: "Una paráfrasis difiere de una fantasía en que no suele ser tan seccionada y, en general, se basa en una escena en particular o un incidente de la ópera".

En general, la transcripción se mantiene cercana al modelo inicial, se trata de reflejar con la mayor exactitud y fidelidad posible la partitura original. La transcripción es estricta, literal, objetiva. Persigue desplegar la obra original con tanta precisión como sea posible y hasta los más pequeños detalles.

En sus transcripciones, Liszt se restringe a realizar una transposición al piano sin modificación de la estructura básica a pesar de que en ocasiones muestra un tratamiento más elaborado de la misma.

Las transcripciones de Liszt suelen ser tan literales que han sido llamadas discos de gramófono del siglo XIX. Una comparación entre las transcripciones de Liszt y las de sus contemporá-neos demuestra por qué la inventiva de Liszt le permitió crear soluciones individuales pianísticas a la variedad de los problemas encontrados al trasladar la música de un medio a otro. Después de examinar las impecables transcripciones de Liszt de las sinfonías de Beethoven, el gran analista Donald Francis Tovey comentó que "demuestran de manera concluyente que Liszt ha sido de lejos el intérprete más maravilloso de partituras orquestales al piano que el mundo haya visto".

Liszt hizo transcripciones literales de oberturas, coros, arias u otros números de ópera revelando cómo su manejo del teclado podía hacer olvidar al medio original.

Por otro lado, las reminiscencias (del francés réminiscences, que significa recuerdos) varían de las paráfrasis en que el autor ofrece una síntesis psicológica de la obra original empleando varias arias o motivos de la ópera variando a su elección el orden de aparición de las mismas.

Liszt a menudo da muestras de una gran inventiva y ofrece su propia versión de la ópera transcendiendo en algunas ocasiones el significado de la ópera y dotándola de una variante emocional, con distinta profundidad psicológica.

Las reminiscencias de Liszt sobre óperas de Mozart, Bellini, Donizetti y Verdi encierran diferentes arias de distintos actos en extensas piezas de concierto, yuxtaponiendo y combinando diversos temas de la ópera libremente.

Para clarificar la diferencia entre paráfrasis y transcripción tomemos el inicio de la tercera parte de la obertura de Guillermo Tell, la preciosa melodía con la que Rossini comienza la pastoral (Foto 1).

Observamos en la transcripción de Liszt sobre dicha pieza un rigor absoluto, respetando el compás, la tonalidad y los registros del compositor italiano. Además, Liszt escribía los instrumentos que tocaban las melodías solistas corroborando de este modo sus fieles intenciones respecto a la voluntad del compositor (Foto 2).

Si comparamos esta transcripción de Liszt con la paráfrasis de György Cziffra sobre el mismo fragmento advertimos enormes diferencias.

Cziffra cambia el compás de 3/8 a un 3/4, cambia la tonalidad, invierte el registro, añade no-tas al acompañamiento en el registro superior y finaliza la frase con un trino de acordes en lugar de sobre la nota melódica (Vídeo).

 

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