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Lucia de Lammemoor de Vocemmus en la prensa
Crítica en el Diario Información

Estrella de la lírica Diario Información 21.04.2013 Marc Llorente LUCIA DI LAMMERMOOR. Teatro Principal de Alicante. Solistas y coros de Vocemmus. Orquesta Sinfónica de Alicante y Coral del Vinalopó. Dirección artística: Jovita Gómez. El reto de estrenar una ópera montada aquí ha sido superado dignamente por los solistas y coros de Vocemmus con la potente ayuda de la Orquesta Sinfónica de Alicante y de la Coral del Vinalopó. Más destaca aún el debut de Ascensión Padilla en un espectáculo operístico después de intervenir en numerosas galas. La soprano alicantina muestra una amplia capacidad para dedicarse a este género. Uno de esos grandes papeles típicamente románticos con sus características vocales, musicales y psicológicas. La protagonista de Lucia di Lammermoor (1835) acoge un drama trágico cuya acción transcurre a finales del siglo XVII en Escocia, entre caballeros, damas de la corte y sirvientes. Donizetti creó la partitura con su estilo especialmente dotado para la música escénica. La bella y elegante melodía posee el buen sentido para el efecto de unas situaciones con la grandilocuencia pasional de las escenas del libreto de Salvatore Cammarano, según la novela La novia de Lammermoor, de Walter Scott. El asunto de los matrimonios por conveniencia sale a relucir en un espacio donde una gran cruz simboliza la pasión y muerte de una mujer obligada a casarse pese a que ama a otro hombre. Piensa que éste le es infiel, engañada y víctima de una sociedad en la que el poder masculino controla el juego. Los arrebatos de locura están servidos con la fuerza dramática y la expresión musical de Donizetti. La presencia de Ascensión Padilla, sobre todo en el segundo y en el tercer acto, realza el nivel de este montaje. A ello contribuye el ímpetu como actor y el vigor vocal del tenor leonés Ignacio Encinas. Las coloraturas de ella y su sentimiento interpretativo brillan en esta especie de Romeo y Julieta bajo la dirección musical de Joan Iborra y la dirección artística de la uruguaya Jovita Gómez, mezzosoprano que ejerce el papel de sirvienta. El barítono ruso Boris Gódin y el bajo Ángel Jiménez colocan su grano de arena con sus consistentes tesituras. En menor escala, los tenores Javier Peláez y José María Boyer. El estatismo escénico, eso sí, reduce la teatralidad de ciertos pasajes. La compañía no tiene un especial instinto renovador, aunque sí merece calurosos aplausos. Los obtuvo.